Médium de tus ideas

Actúo bajo la etiqueta de coach aunque también me siento inventor, facilitador, orientador, impulsor, transversalizador, creativo cultural y escritor. También escribo para personas poseedoras de ricas experiencias y una visión creativa de la vida, pero que no tienen tiempo para dedicarse a escribir sobre ello.

Soy el medium literario de tus ideas: las capto, las compongo y luego te las entrego escritas para que tú las supervises y puedas darlas a conocer o publicar.
Los temas en los que soy competente en cuanto a escritura giran en torno a la creatividad, arte, crecimiento personal, desarrollo de personas en organizaciones, coaching, pedagogía, psicología, filosofía, ensayo, enfoques sistémicos, liderazgo, marketing de servicios, management, política, sociología, autobiografía, memorias, etcétera.

Si lo deseas, podemos tener una entrevista que te ayude a clarificar tus objetivos.
Mi direcciones de correo son las siguientes:
gabriel@pangea.org
coaching.organico@gmail.com

Moebius en La Contra

Aquí están dos entrevistas sin desperdicio a Moebius en La Contra de La Vanguardia. La que aparece en primer lugar es de hoy mismo. Tras ella, en el mismo documento pdf, aparece la que le hicieron, también en La Contra, hace unos años. Fíjate en la edad, en el párrafo de arriba (encima de la foto). A parte de eso, muy recomendable su lectura.

Emociones y palabras

Taller de Autobiografía

Narración y escritura

El pensamiento plano 2/2

Pensamiento plano 2/2
El Marketing como constructor de un modelo de relación social

Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org

El Marketing como vínculo de poder y sumisión

Un producto relaciona a un productor con un usuario. A pesar de parecer una relación entre iguales, quien domina la relación –o, más bien, quien pretende hacerlo- es el productor quien, con un buen marketing, trata de abrir una brecha en la mente soberana del comprador potencial. Sin embargo, ese comprador potencial -que quizá no tiene necesidad del producto que tratan de hacerle desear- tiene en sus manos todo un poder que acaso no esté usando, pues por obra y gracia de ese marketing él mismo inconscientemente permite que quede anulado. Según el pensamiento plano, es más fácil que un productor piense por mi que yo mismo. Y más ahora, con los mensajes virales que tanto proliferan.
Así que abogo por un contra-marketing orientado a no consumir nada que aparezca ante nosotros sin haberlo pedido. Sería una buena idea que las personas diseñáramos qué productos o servicios necesitamos. Todo un reto creativo. Pensemos sobre ello.

La forma de ejercer la publicidad como indicador de la salud de un producto

¿Se han percatado de que en el total de espacio mental que un producto o servicio pretende ocupar en la mente social, la parte mayor se la lleva el marketing y la publicidad, es decir: la argumentación de la necesidad del productor por ponerlo en circulación? Ello comporta que el producto puede no resultar ser importante para nosotros si no es por su argumentación.
La forma de publicitar un producto refleja el estado de salud entre el productor y su propio producto. Es sabido que, en un principio, en los inicios de la historia de la publicidad, ésta venía con un estilo muy dirigista, insistente e impositivo. La evolución posterior hizo que la forma de comunicar fuera haciéndose más seductora, sugerente y, al menos en apariencia, más respetuosa y buscando la complicidad con el potencial cliente. Dicen los expertos que cuando un producto es argumentado con este estilo es señal de que hay una gran confianza en él y de que no hace falta ser demasiado invasivo. Por el contrario, cuando nos encontremos con una publicidad que nos recuerda al viejo estilo, ya podemos empezar a pensar que la confianza en la bondad del producto por parte del productor es precaria y busca vendérnoslo cuanto antes mejor. No sé ustedes, pero yo cada vez percibo esto último con una frecuencia mayor.

El marketing como constructor de un determinado patrón de relación social

Bajo la palabra marketing, y que me disculpen los marketineros de pro si no me ajusto al canon, me estoy refiriendo tanto a argumentos de una idea que alguien desea implantar en nuestra mente, como a la publicidad y a todos los actos encaminados a ello. Todos hacemos marketing de algo de nosotros, la cuestión es el nivel de honestidad y respeto que estemos transmitiendo.

Entiendo como marketing aquellos movimientos, gestos, palabras y actos orientados a hacer deseable un producto que, de otra manera, nos resultaría indiferente o innecesario. Por otro lado, el producto o servicio –deseable para vender, deseable para consumir- pone en una determinada relación al productor con el consumidor. El tejido social se construye en base a estos parámetros que, transversalizado de otro contexto relativamente cercano, también podría denominarse ley de oferta y demanda. La idea moderna y postmoderna de “progreso” se basa en ello. Otra cosa es lo que cada uno entienda como “progreso”. Me refiero más especialmente a la idea de “progreso” que nos viene inculcada desde la revolución industrial y, un poco más recientemente, desde hace 150 años, que es cuando se crea el concepto que hoy conocemos como empresa.

Volvamos. Decía que la forma con que se implanta en la mente colectiva un producto, servicio, idea o tendencia refleja bastante de por donde van los tiros. Si, como estamos viendo, la publicidad se hace insistente hasta conseguir erosionar la capacidad discriminativa de las personas, podríamos pensar que se hace necesario un nuevo paradigma. Actualmente se está imponiendo una forma de presión que me hace relacionar el marketing con el mobbing. Lo llamo marketmobbing: una forma de lavado de cerebro que utilizan desde determinados promotores de redes sociales a negocios vinculados a internet y, cómo no, políticos.

Speed Marketmobbing

Relacionado con esto último, y proliferado por internet, aparece un tipo de mensaje que nos anima a no perder oportunidades, a hacer surfing con prácticamente todo, a correr para ganar posiciones en la vida, etc. Por si fuera poco, se nos dice que un supuesto cambio en la polaridad del planeta está provocando que los procesos vayan con celeridad inusual. No sé si eso es verdad. Es posible que si y que se utilice esta información con finalidades interesadas. Nos quieren dejar a merced de una rapidez urdida y diseñada por otros. Además del fomento del pensamiento plano y del eslogan (pensamiento MP3 o pensamiento puré), esta rapidez inculcada es incompatible con nuestra capacidad de reflexión. Es obvio que el ritmo -nuestro ritmo personal-, tanto como el pensar detenidamente, es un elemento consustancial en cada persona. Saber parar, absteniéndonos de entrar en la vorágine con que se nos quiere chutar, es lo mejor que podemos hacer para cuidar de nuestra soberanía.

Políticos y marketing

La presencia insistente, hueca y sin ideas de los políticos refleja muy bien todo lo que les acabo de comentar. La política del parcheado rápido está haciendo furor. Perdido hace tiempo el sentido de estado y del sacrificio personal –si es que lo hubo alguna vez en el ámbito de la política-, el político parece estar haciendo un marketing de un producto que apela al interés de la comunidad a la que representa cuando en realidad lo que nos quiere vender es otra cosa. Si los políticos recurren a una propaganda que viola e interfiere el espacio público de forma tan burda, es que la política y los partidos están en el tramo final de su existencia. Ya no sirven ni al pueblo ni a la élite. Como un producto en crisis cuyo productor trata a la desesperada de convencernos, así veo a los políticos. Hace tiempo que han pasado de la defensa de las ideas al marketmobbing más descarado.

3 citas

La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento par seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie.
Michel Houellebecq

Todo se ha convertido en espectáculo y lo que cuenta es la visibilidad y no la calidad

Juan Goytisolo

Ofrecer al lector la oportunidad de un placer —trabajo activo— en lugar de proponerle un disfrute pasivo. Un escrito hecho expresamente para recibir un sentido, y no sólo un sentido, sino tantos sentidos como pueda producir la acción de una mente sobre un texto.
Paul Valery (citado por Enrique Vila-Matas en uno de sus artículos)

El pensamiento plano 1/2

EL MARKETING COMO OBJETO DE CONSUMO
Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org

Este artículo viene motivado por una lectura interesante referida a Giegerich que aparece en el blog de Enrique Eskenazi

Caída de la búsqueda de la verdad y del conocimiento: El marketing es la finalidad

La búsqueda de la verdad ha sido substituida por la construcción de un buen marketing…. Un buen marketing da justificación para todo. La verdad (o su búsqueda) ya no es importante en esta sociedad. Esta deposición está en todos los ámbitos, incluidos el universitario, el cultural y el científico. Los productos y servicios que se ofrecen, que no sabemos para qué sirven, son deseables por el marketing bajo el que se disfrazan. Así, por ejemplo, cuando adquirimos un producto o un servicio, ya no prestamos atención a su pertinencia o a las necesidades reales que debe satisfacer, sino que lo que adquirimos, embelesados, es su marketing. Compramos el envoltorio, no el contenido.
Es esto, la entronización del marketing, una de las cosas que está favoreciendo el pensamiento plano.

En el ámbito universitario se percibe con especial interés. Se crean masters y postgrados de dudoso interés, como si se tratara de productos de consumo rápido orientados a no satisfacer ni cumplir con la supuesta expectativa que el marketing que les acompaña pregona. No interesa la formación sino el consumo constante. Y, también, esta proliferación de anzuelos para peces tiene un aspecto perverso: mantener ficticiamente la ilusión en los alumnos de que si siguen estudiando estos masters, encontrarán una mejor salida profesional. El aumento del paro entre universitarios hace que de este hecho se haga un macabro juego: mantener la esperanza en una universidad desesperanzada

El pensamiento plano

La profusión de vías de transmisión de información (internet) favorece su recolección y la saturación de estímulos de una manera vertiginosa. Sin embargo, la avalancha y la rapidez con que nos cae encima, no permite el procesado cabal y reposado que dé lugar a conocimiento. Ello ha dado lugar a que el eslogan (pensamiento-puré para perezosos) tenga sus mejores momentos en esta época. Lo constatamos con la recepción de mensajes y powerpoints en cadena con que nos encontramos en nuestro buzón-e. Como no hay tiempo para leer, la información llega masticada y digerida. Además, nosotros mismos colaboramos como replicantes y difusores. Por ejemplo, a resultas del asunto llamado gripe A, están circulando masivamente información acerca de las mafias médicas y farmacéuticas. En concreto, llevo semanas recibiendo textos y entrevistas referidas a Ghislaine Lanchot. No digo que no tenga razón. Sólo digo que no es la única persona que tenga una opinión al respecto. Hay muchos autores con voz a parte de ella. Se me ocurre mencionar ahora a Ivan Illich (Némesis Médica) y la yatrogénesis. En este medio llamado internet, que acabo de denostar, hay mucha y buena información sobre ello.

Hablar sin acabar las conversaciones

Esta proliferación general que, a mi entender, está dando lugar a un pensamiento cada vez más plano y sin matices es la creciente sensación de estar teniendo conversaciones con personas en la que los temas no se concluyen, se dejan en el aire para pasar rápidamente a otra cosa, la cual también queda en el aire. Si no es porque hay un propósito consciente de enmarcar y dirigir los asuntos a un fin práctico, el estilo más habitual es verme envuelto en conversaciones líquidas. ¿Podría llamarse a eso falta de compromiso intelectual? ¿Hasta qué punto la falta de dedicación a pensar y reflexionar está generando una falta de dedicación a la conversación como algo que se inicia porque tiene una finalidad que necesita ser coronada? ¿Y hasta qué punto esta dejación nos hace más permeables a productos vacíos que, por obra y gracia del marketing, se convierten en deseables?

El mensajero es Dios, no Dios

En la Vanguardia del domingo 20 de septiembre aparece un artículo que nos recuerda cómo ha evolucionado el género periodístico de la entrevista a lo largo de los últimos años. Entre otros, cita a Joaquín Soler Serrano y al programa “A fondo”, cuyo recuerdo, comparándolo con el tipo de entrevistas que se hace ahora, me empujan a revisionarlo y a disfrutar con el tono y el reposo que él fomentaba en su diálogo con el entrevistado. En programas como “A fondo”, la estrella era el personaje y los temas que la conversación generaba. El entrevistador se ponía a su servicio. Era un médium. Sin embargo, hoy en día se constata que la estrella es el entrevistador, y que personajes interesantes son utilizados como excusa trampa para que aquél chupe cámara y anuncie impunemente productos que acaban distorsionando los contenidos de televisión. El entrevistador, ya no está al servicio de la autenticidad de la conversación sino de un producto que nos quiere vender, el cual, obviamente, no es el motivo inicial de la entrevista. Hay casos excepcionales en el ámbito de la televisión nacional. Se me ocurre Eduard Punset y poco más. En TV3 la cosa es diferente, por fortuna.

La receta ha ocupado el lugar de la terapia

En el ámbito sanitario ocurre algo parecido. Acudimos al médico en busca de una solución que amordace el dolor: una receta que nos apacigüe. Y tanto al médico como al paciente, en perfecta connivencia, nos ha dejado de interesar la causa de la enfermedad y nos hemos ido todos a entronizar los síntomas. Hemos convertido en objeto de idolatría el nombre de las cosas, mientras las cosas se autoexilian porque hemos dejado de prestar la atención con el reposo que merecen. La razón de fondo ha sido sustituida por un argumento apaciguador. El dolor o la molestia causada por la enfermedad no es más que el marketing que ésta hace para reclamar nuestra atención. La analgesia y la anestesia metafórica han ocupado el lugar de la búsqueda de la raíz. Vamos a por la receta por la misma razón por la que caemos más en un marketing de un producto o servicio que en la satisfacción de una necesidad esencial que aquel producto o servicio presuntamente debiera procurar.
El artículo publicado por Inma Monsó en La Vanguardia del sábado 19 de septiembre complementa esto de lo que les hablo. Se trata de un artículo sin desperdicio llamado “El nombre y la cosa” que sugiero leer.

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Como ven, el pensamiento plano hace muuuuuucho tiempo que está instaurado entre nosotros.

Crisis Económica y Medicina Tradicional China

Crisis económica y Medicina China

por Gabriel Gutiérrez

gabriel@pangea.org

Hace ya tiempo que voy viendo cómo el sistema de la Medicina Tradicional China (MTC) de los 5 elementos se adapta estupendamente a la hora de analizar las dinámicas propias de entornos sociales y organizativos. La MTC conlleva un enfoque sistémico en el que la naturaleza y los seres vivos -y los humanos no somos excepción-, evolucionan, formulan y expresan sus emociones y motivos siguiendo el ritmo natural de las estaciones. La MTC entiende la vida como una gran calendario o mandala orgánico. La estructura de este mandala nos la encontramos en lo mayor –en la naturaleza viva en su conjunto- y en lo menor –en empresas y organizaciones; en nuestro cuerpo y nuestra vida; en la sociedad; etc-. De este modo, la evolución de los asuntos humanos, enmarcados en el paisaje mayor del que forman parte, siguen el ritmo de las estaciones. No evoluciona igual una decisión o un proyecto en primavera que en otoño; no evoluciona igual una relación iniciada en verano que en invierno. Somos sensibles a los momentos, a las estaciones, al día y a la noche. Por otro lado, nuestro cuerpo y nuestra psique funcionan como una empresa; y las empresas en las que participamos también son sensibles al ciclo estacional. Personas y organizaciones evolucionamos dentro de ese paisaje mayor llamado sociedad, la cual, por otro lado, es afectada por un marco todavía mayor que nos engloba a todos y a todas las cosas: desde cómo crece una planta a cómo crece una empresa y las personas que en ella participan. Según la MTC, el año se divide en 5 estaciones que se corresponden con los 5 elementos y con los 5 sistemas de órganos. Son 5 momentos-fuerza que dan lugar a que en cada elemento del paisaje –países, comunidades, personas, empresas, proyectos- se reproduzca la cualidad de cada momento. Así, pues, cada estación reactiva un elemento, el correspondiente sistema de órganos, las emociones asociadas a cada uno de ellos, los asuntos que esas emociones estimulan y, en las empresas, los departamentos que ejercen funciones equivalentes a las de los órganos en el cuerpo. Si ese órgano, función, asunto o departamento padeciesen de alguna disfunción, ésta se haría más evidente durante la estación que lo reactiva. Así, pues, y procurando no extenderme demasiado, diré que, según el sistema en el que se ampara la MTC, las cinco estaciones que forman el ciclo anual tienen una duración de unos dos meses y medio cada una. Así, pues, la primavera, que abarca el periodo comprendido entre mediados de marzo y final de mayo, reactiva el sistema hígado-vesícula; el verano, que abarca desde final de mayo hasta mitad de agosto, el sistema corazón-intestino delgado; la llamada quinta estación -entre mediados de agosto y finales de octubre- se relaciona con el sistema bazo-páncreas-estómago; el otoño –entre finales de octubre y principios de enero-, reactiva el sistema pulmón-intestino grueso; y, finalmente, el invierno –desde enero hasta mediado marzo, el sistema renal. Como el cuerpo humano funciona como una empresa -puesto que busca prosperar, economizar, reestablecer, completar y equilibrar-, se podría también decir que una organización –la propia vida personal, la familia, una empresa o la sociedad misma- también lo hace siguiendo ritmos y pautas orgánicas que están activas en la naturaleza. Haciendo uso de traslaticios y metáforas, podríamos convenir que el sistema hepático se correspondería con la función formativa que podemos localizar en contextos sociales. En el hígado organizativo estarían representadas actividades y profesiones relacionadas con la formación, las escuelas, las universidades, la innovación, la creatividad, el coaching, la psicología, la pedagogía, etc. El sistema cardíaco se relaciona con las juntas directivas y con la dirección de cada departamento en las empresas y, en general, con el liderazgo, las decisiones, el coraje, el honor, principios, valores y autoestima personal. El sistema bazo-páncreas-estómago, con la productividad, logística, administración, contabilidad, transporte, provisiones, compras y ventas, economía y sistema financiero en general. El sistema pulmonar, con el marketing, publicidad, argumentos; con la imagen con que se nos ve, con las relaciones externas, con nuestro lugar en el mercado y en la mente de las personas: con la imagen corporativa. El sistema renal –regulador del sistema óseo y cuyo meridiano incluye el oído- guarda relación con la historia, el pasado, las estructuras que permanecen; con la experiencia acumulada, con la cultura de la empresa y, también, con las relaciones internas en el seno de la organización (o de la familia), auditorías, selección de personal, transmisiones y herencias. Pero lo interesante viene ahora. Resulta que los dos episodios más recientes relacionados con lo que se está conviniendo en llamar “crisis económica” han tenido lugar durante la quinta estación, la que reactiva el bazo-páncreas colectivo: el sistema financiero global. A partir de mitad de agosto y hasta finales de octubre transitaremos otra vez por ella. Prestemos atención a lo que pueda suceder. Si durante el tiempo que ha mediado desde el año pasado a éste, se han aplicado las rectificaciones acertadas podría ser que no ocurriera nada. Sería una buena señal que así fuese. Sin embargo, si la terapia aplicada es infructuosa, volveremos a tener otro episodio similar al tenido en las últimas quintas estaciones. Y ahora, aprovechando que han llegado hasta aquí, les notifico que tengo listo (a falta de algunos pequeños retoques) un libro que acabo de escribir sobre el tema que he expuesto en este artículo, suponiendo que encuentre un editor valiente y con la parabólica mental lo suficientemente abierta. Por cierto, ¿no sabrán de un editor que quiera apostar por un libro así?

Crisis de diseño

Crisis diseñada
por Gabriel Gutiérrez
http://reinvencion.wordpress.com

Voy a exagerar. Vivimos en una sociedad muy intervenida en donde médicos, economistas, políticos, abogados, juristas, publicistas, curas, comunicadores, tertulianos y otros agentes tratan de ocupar el lugar que debería estar ocupado por nuestro propio pensamiento. A la que sucede cualquier cosa, allí están los argumentadores, prestos a tratar de evitar que emerja nuestro criterio. Ellos fabrican las razones del por qué pasan las cosas. Es algo que sucede cada día. Lo vemos con el tema de la crisis financiera. Apareció en nuestras vidas con la explicación incrustada. La simbiosis entre un acontecimiento y su argumento es tal que no podríamos discernir entra una cosa y la otra. Asistimos tanto al hecho en si como a su explicación diseñada.
Así, pues, en el escenario global, y con el telón de fondo que los ciclos cósmicos van tejiendo, se van fabricando los acontecimientos, como si se tratara de objetos en manos de productores y mayoristas, los cuales luego irán siendo distribuidos a través del equivalente a una muy tupida y omnipresente red comercial. El usuario final de esta red se confabula con el producto que le venden sin apenas darse cuenta de la transacción.

Es posible que la llamada crisis financiera sea un síntoma más de una situación prerrevolucionaria. La revolución en ciernes puede tener su escenario en las altas cumbres o en el fondo del mar más profundo. En cualquier caso fuera de las miradas de la plebe. Los contendientes: el capitalismo depredador tradicional y un capitalismo que se orienta de otra manera. El resultado final será un pacto entre ambos que dará lugar a un único gobierno mundial. Girando en torno a este punto, irán cayendo las obsoletas plataformas de participación política e irán emergiendo otras vías en las que la transversalización de intereses, más que las ideologías, será lo que perfile el lugar que los individuos ocuparán.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría en otras situaciones revolucionarias, el pueblo, en ésta, no tiene ningún protagonismo. Está totalmente excluido, excepto que cada uno haga un gesto consciente para participar de otro modo en el cambio. Mientras tanto no llega ese gesto, el pueblo, ante la corrupción y obsolescencia de las plataformas convencionales, se expresa a través del inconsciente colectivo en forma de fibromialgias, depresiones, alergias, patologías diversas, fobias y xenofobias. Quizá sea ésta la forma de hacer la revolución. El sistema caerá resquebrajado por su propia enfermedad, y será ésta la que fuerce el pacto en las alturas.

Como decía, de la lucha en la cumbre entre modos opuestos de percibir el capitalismo, también emergerán estilos y modos diferentes de entender y ejercer el poder. Mientras tanto, la lucha en la cumbre se va percibiendo en las plataformas convencionales de participación –partidos políticos-, cuyos agentes se agarran a las fórmulas tradicionales como si se tratara de niños enfurecidos ante la perspectiva de que les quiten su juguete.

Clásica o Jazz

Clasica o Jazz
Gabriel Gutiérrez
http://reinvencion.wordpress.com/

Aunque hay indicios claros de cambio, el tipo de empresa que hoy en día mayoritariamente subsiste continúa siendo jerárquica y orgánicamente medieval. Su modelo ha quedado obsoleto, es caro y no hace felices a las personas; sin embargo esta tipología es todavía aplastantemente frecuente. Clama al cielo que otro modelo es posible y necesario. El artículo de Ignasi Alcalde complementa este hecho: http://www.crisiseconomica2010.com/

Este otro texto que este enlace refiere, también apoya esta idea: http://blog.consultorartesano.com

Por otro lado, además, nuestro país es de los de más baja productividad y con el mayor número de horas de presencia en el puesto de trabajo, algo que es más que una mera chifladura organizativa.

El modelo en el que todavía estamos –la idea actual de empresa- surge de la última mitad del siglo XIX, momento en que los imperios caen o ceden su monopolio a favor de la iniciativa privada. De esta misma época es la caída de las murallas que constreñían el crecimiento de las viejas ciudades para dar paso a los ensanches; coincide con ello que también cae el monopolio vaticano y surgen, por ejemplo, la Teosofía y otras corrientes alternativas. También cae un modelo organizativo –el del estado como único empresario- y va siendo sustituido por otro que es el que más adelante cimentó la economía liberal. Sin embargo, aún con esta revolución organizacional, el modelo imperial quedó improntado en las empresas que se fueron creando. Como curiosidad citaré que de dicha época es cuando surge la fotografía, que libera a la pintura de la “obligación” figurativa. El inconsciente empieza el camino de su liberación –cae su muralla- a través del arte y del psicoanálisis. Caen las barreras pero no los límites, que se hacen más intangibles. Sin embargo, y por esto mismo, el funcionamiento interno de esas empresas nuevas sigue inspirado en aquellos imperios desamurallados. El capitalismo es imperio sin muralla.

A lo que iba. En la empresa tradicional, el producto o servicio y la ganancia conforman su razón de ser. A tal fin incorpora a personas que puedan ejercer la función que esa razón necesita. Dicho de otro modo: el modelo maquinista (o maquinizador) concibe a los trabajadores como máquinas sin alma, cuya utilidad es satisfactoria en la medida en que encajan y funcionan como piezas en un motor. El marxismo ya habló bastante de ello. Pero ahora, con la crisis, surge la necesidad de otro modelo organizacional más horizontal y democrático.
Imagínense, ya que también se está reivindicando, el papel del talento y de la creatividad, que la empresa del futuro no surgiera como consecuencia de un producto, sino que éste surgiera como consecuencia de la relación de afinidad entre personas, y que tal relación y suma de talento de todas ellas fuera lo que determinara el diseño de su producto y no, como hasta ahora, en el que el encaje del trabajador-máquina en el catálogo de funciones preconcebidas mata su talento y su alma. Si un día se llegara a generalizar este modelo, las personas pasarían de ser maquinalmente explotadas a felizmente aprovechadas (en el mejor sentido de la palabra).

Entre los lectores, ¿hay alguien que esté participando en una empresa cuyo producto sea emanación de la suma de talentos y no de una función preconcebida?

De estos dos modelos se puede hacer una metáfora: la empresa tradicional en la que cada uno de sus miembros toca un instrumento que debe seguir una partitura con contenidos preconcebidos; y la empresa de nuevo cuño, cuyos componentes forman parte de un grupo de jazz, capaces de improvisar siendo a la vez fieles a un espíritu colectivo.

Patología Sistémica

Patología del sistema desarrollada en 4 partes (empezando con una metáfora)
por Gabriel Gutiérrez
http://reinvencion.wordpress.com/

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
Confucio
1- Autobiografía de la crisis
Permitan que me presente. Soy el cimiento de la casa en la que viven. Aquí, en el subsuelo, han abandonado lo que no quieren ver desde que ustedes pueblan el planeta. Además, y como no bajan desde hace tiempo, no se están dando cuenta de la cantidad de agujeros que se han ido formando, de las humedades y del mal olor que aquí se respira. Veo que ustedes sólo se conforman con dar una mano de pintura a las paredes de afuera, como si con ello pudieran dar por zanjado eso que llaman crisis económica. Les invito a bajar. Les aseguro que la experiencia los va a dejar marcados. Es por eso que les pongo en alerta. Si bajan, procuren antes arreglar este desaguisado o la casa entera se les va a caer encima.

2- Reinventar el sistema
Decía Ghandi que cada uno procurara ser él mismo el cambio que desea ver en el mundo. También recuerdo ahora que Erich Fromm se llevaba las manos a la cabeza y nos ponía en alerta de lo paradógico que puede ser que una persona esté transmitiendo un discurso de izquierdas mientras que en su vida privada seguía comportándose como un reaccionario de derechas. Y Pilar Rahola, en un artículo muy reciente, nos decía que es más fácil creer que pensar y que por eso tiene más éxito seguir una ideología que reflexionar por cuenta propia.
La crisis sistémica que se avecina –o el agravamiento de la que ya hay-, se siga llamando financiera o de cualquier otra manera, representa un punto de inflexión crítica en un ciclo que se inició en 1968 y que coincidió con el mayo francés; con el auge del movimiento ecologista y otros similares (new age); con un crecimiento creciente del sentimiento antibelicista surgido como consecuencia de la guerra de Vietnam; y con una desbandada extramuros de creyentes católicos defraudados por la incongruencia vaticana. Así que es posible que la crisis financiera no sea tal. Es una crisis de honestidad en la que la economía es un síntoma más.
Algunas voces críticas sostienen que del mayo francés no queda nada. Es posible que sea así debido a que quienes estuvieron al frente del movimiento ahora están muy bien instalados en el sistema que antaño abominaban. Vuelvo a recordar las palabras de Erich Fromm. Intentar cambiar el mundo con un discurso de izquierdas, mientras en la vida personal no se mantiene la congruencia necesaria y se vive rindiendo culto a la propiedad privada, es como intentar reconstruir la casa por el tejado descuidando sus cimientos.
Volvamos al 68. Sin embargo, es posible que la idea-fuerza de cambio, encarnada en aquel momento por la generación que estaba emergiendo, busque ahora proseguir su crecimiento tal y como una semilla que esperara a germinar definitivamente en unas mejores condiciones. Es posible que el guión contenido en esa semilla –la bellota de la que habla James Hillman en alguno de sus libros- esté removiendo la tierra y circunstancias con tal de proseguir su crecimiento. Su fuerza primigenia, aparentemente diminuta, pide la reinvención de los valores: honestidad personal, relaciones, cooperación, ética, filosofía, negocios, empresas, política, economía, etc.

3- El dios Plutón
El dios Plutón, gobernador en la sombra, regente del inframundo. Hay una planeta en el sistema solar con ese nombre. Es un asunto el suyo rodeado de polémica. Hará pocos años, los astrónomos tuvieron una trifulca alrededor de si Plutón es planeta o asteroide. Acabó el asunto en división de opiniones. A Plutón le da igual cómo lo clasifiquen o la identidad que le otorguen. Es un intocable. Él sabe que lo importante es lo que él mismo piense. Es muy suyo este Plutón, al igual que el mito del mismo nombre. A él lo que le interesa es permanecer en la sombra, bajo tierra, en los cimientos no visibles de la vida. A él le divierte que un grupo humano debata sobre su identidad y condición mientras él, señor del subsuelo, sigue con sus operaciones libremente mientras los humanos escondemos la cabeza utilizando cuestiones semánticas: definiendo la crisis, parcheando y buscando culpables únicos.
Plutón, según me cuenta, ve mucha afinidad entre la trifulca entre los astrónomos y lo que hoy tratan de esclarecer economistas y políticos con eso que han dado a llamar crisis financiera. Me dice que vivimos en un mundo hecho de pompas de jabón a las que adoramos. También me dice que las soluciones que se pretenden aplicar –conformarse con dar una mano de pintura a una casa que se cae- son igualmente pompas de jabón. Mucha gente vive de crear pompas de jabón. Dice que damos más importancia a la apariencia que a la esencia. Me pone como ejemplo lo que sucede en un estadio de fútbol: miles de espectadores, 22 jugadores, expectación, emociones desatadas, mucho dinero en circulación…. Sin embargo, quitemos el balón, una cosa insignificante y barata, y todo aquello quedará sin sentido. Yo soy como el balón en medio de la muchedumbre congregada, dice Plutón. Soy pequeño y circular, me tienen delante y no me ven porque se dejan apresar por lo que todos proyectan sobre el tumulto. En el fractal del cosmos social que es un estadio deportivo, el balón es Plutón: es el medio y es el dinero. Él es quien manda, aunque prefiere pasar discretamente.

4- John Berger en el 2006
John Berger escribió un artículo en el 2006. Las ideas que expresa son vigentes hoy para cualquier otro contexto. La realidad de lo que él explica es hoy, si cabe, tanto o más vigente. Este artículo puede leerse en la web de Gabriel Jaraba: http://www.sociedadred.info/2006/04/protestas_en_fr.html

Para cerrar esta cuatrilogía, no nos vendrán mal leer unas palabras de Elías Canetti:
Nadie conoce ni ha conocido nada de inmediato: lo que creemos conocer de pronto, ha estado largo tiempo con nosotros. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento clandestino que alienta en todos nosotros.

Esponjas de Conocimiento

Somos esponjas de conocimiento en medio de un mar de información. Cada uno absorbe datos de ese mar, los retiene, los mezcla con la experiencia atesorada, los transforma y los transmite, a su vez, transformados. Sin embargo, puede haber en la esponja poros obturados. Queremos dar y recibir pero notamos que algo no funciona, que perdemos fluidez, que nuestras capacidades no se expresan, que nuestro esfuerzo no resulta eficaz o que se nos hace difícil remontar una situación aún teniendo capacidad para ello. Perdemos productividad y bienestar hasta que una ola en ese mar nos ayuda a limpiar nuestros poros restituyendo el flujo y el intercambio productivo. Esa ola, obviamente, es una metáfora. Y el mar, también. La ola es un símbolo de una ayuda que el propio sistema nos trae. Si la situación es abordada a tiempo, la ola que necesitamos no hará falta que sea grande. Las causas del malestar suelen generarse en épocas de bienestar en las que, quizá, un sentimiento de euforia nos impide visualizar el desarrollo futuro de lo que es real. Un proceso de Coaching a tiempo puede estar representado por una pequeña ola que desobtura los poros de nuestra esponja. Esos poros pueden ser creencias acerca de nosotros que van en nuestra contra. En cambio, lo contrario, no hacer caso de las señales mientras uno vivió una euforia como quien vive una borrachera, puede suponer que el sistema –el mar- genere una ola tan grande que ponga en peligro nuestra propia supervivencia.
Hemos llamado Coaching a esa ola que nos ayuda a tiempo, pero también podría llamarse de otra manera. Puede tener nombre de persona, alguien que nos puede ayudar pero con quien nunca antes nos habíamos atrevido a exponer nuestra situación. A menudo, las soluciones están más cerca de lo que pensamos. Para atraerlas tan sólo es necesario que seamos lo suficientemente humildes y claros a la hora de exponer nuestras necesidades. Si estamos acostumbrados a dar una imagen de control y de dominio, nos costará más darnos a entender, pero, al mismo tiempo, puede suponer para nuestro interlocutor una agradable sorpresa que hará que la ayuda que nos pueda dar sea recibida con mayor intensidad y provecho. Nosotros habremos percibido nuevos detalles, y nuestro interlocutor se habrá sentido útil.

Mis credenciales

Hace tiempo que trabajo con astrología y con el sistema de Medicina China basado en los 5 elementos, que aplico para captar y comprender en profundidad el funcionamiento de organizaciones, empresas, familias y redes sociales en las que continuamente estamos participando. El sistema -denominado Hidden Profile- toma como modelo al cuerpo humano y su fisiología e interacciones entre sus órganos, y lleva esta percepción al ámbito de la consultoría sistémica, tanto personal como empresarial. Es para ponerse los pelos de punta con los resultados. Está claro que la empresa es un organismo vivo que tiene una estructura fisiológica análoga a la del cuerpo humano. Las funciones de una organización –empresas, fundaciones, clubs, partidos políticos e, incluso, las familias y la misma convivencia doméstica- no difieren de la estructura interna de nuestro cuerpo. Aunque no nos demos cuenta, una organización se mueve y evoluciona de forma bio-inspirada. En realidad, nuestro cuerpo y nuestra vida son verdaderamente una empresa que sigue criterios económicos y que, como todas ellas, busca el bienestar, la prosperidad, la estabilidad y el equilibrio.

Aunque este sistema puede ser de una utilidad revolucionaria en el ámbito de los recursos humanos -especialmente en procesos de selección y headhunting-, ha sido entre los formadores en donde está suscitando más interés. La vertiente pedagógica de Hidden Profile se denomina Empresas que Sanan, un seminario en el que expongo todo el proceso ligado a Hidden Profile.
Así, pues, Empresas que Sanan va dirigido a toda persona que desee ampliar la conciencia acerca de su participación en dinámicas sociales, y es obvio que todos estamos lo estamos haciendo con intensidad en más de una. Así pues, este seminario interesará a coaches, mentores, psicólogos, pedagogos, terapeutas, formadores, consultores, headhunters, gestores de recursos humanos, sociólogos, etcétera. También interesará a personas que quieren sacar mayor y mejor provecho de sus capacidades dentro del mundo laboral; a quienes tengan intención de poner en marcha un proyecto propio; a quien esté vinculado a instituciones, empresas u organizaciones y desee conocer su funcionamiento más profundamente; a quien tenga conciencia de estar interactuando en una red social; a cualquier persona con curiosidad y buena disposición para observarse a sí misma y al mundo en transformación en el que vive desde una óptica desprejuiciada y enriquecedora; y, en sentido amplio, a quien sienta que su vida es una empresa

Para obtener una mayor información acerca del seminario Empresas que Sanan, clicar en este enlace:

Seminario Empresas que Sanan

Empresas que Sanan no solamente es el nombre de un seminario, sino que también es el nombre de un libro de próxima edición. Los contenidos del libro y los contenidos del seminario están fundamentados en los mismos principios. Se trata de la exposición de la filosofía que hay detrás de Hidden Profile. El núcleo y razón de ser del libro es la construcción de metáforas que ayuden a captar cómo el funcionamiento del cuerpo nos puede ayudar a comprender más profundamente las estructuras internas y las dinámicas de las redes sociales de las que tomamos parte, desde la familia a la empresa, hasta llegar a considerar la vida entera como una sola organización que nos engloba.

Una muestra del libro puede ser visualizada acudiendo a este enlace:

Libro Empresas que Sanan

Para acabarlo de redondear, también es posible acceder a una entrevista a través de este otro enlace:

Entrevista Gabriel

La otra ramificación de Hidden Profile es Cartografías Orgánicas, también basada en la dinámica de los 5 elementos aplicada a empresas y a desarrollar estudios de compatibilidad entre perfiles. Se trata de una aplicación muy práctica que interesará especialmente a empresarios, emprendedores, consultores y coaches sistémicos. Para visualizar los gráficos y captar mejor la esencia de Cartografías Orgánicas, recomiendo acudir a este enlace:

http://cartografias-organicas.blogspot.com/

Reinventarse para Reinventar la realidad

REINVENTAR LA REALIDAD
por Gabriel Gutiérrez
http://reinvencion.wordpress.com/

“A menudo, el tesoro más hermoso está contenido en un cofre que no lo presagia”

Como una piedrita que cae sobre un estanque de aguas calmas y pone sobre aviso a todo el entorno, algo así ocurre cuando modificamos algo de nosotros mismos. La piedra al caer mueve el agua dando lugar a círculos que llegan a las orillas formando olas. El movimiento mueve y dinamiza lo que circunda al lago. Algo así sucede con nosotros. Somos un lago rodeado de fenómenos (la sociedad). En un momento dado, cae una piedrita (una crisis, un hallazgo, una decisión) y lo mueve todo. Las cosas empiezan a cambiar tal como el aire es movido por el aleteo de una mariposa. Una mirada poco atenta sólo detectaría agitación sin sentido, ruido y desorden. Sin embargo, es posible que una piedra cayendo sobre el lago que somos forme parte de un orden mayor, una lógica que nos engloba y que engloba a todas las cosas. La caída de esa piedra sería para el lago lo que la llegada de un cometa extra solar cargado de información microscópica que cayera imperceptiblemente sobre nuestras vidas. Piedritas cayendo y cometas fulgurando: ambos traen o generan una información. Descubrir y dar sentido a ese sutil código es cosa de la agudeza y amplitud de nuestra atención y apertura mental. Saber captar estos pequeños detalles constituye la materia prima para una reinvención en toda regla. Desde lo pequeño podemos influir sobre lo mayor.

Reinventar pasa por descubrir un nuevo sentido a lo que venía siendo habitual en nuestra vida. Los acontecimientos que componen la propia biografía, aún pareciendo objetos incrustados inamovibles, están en ese lago metafórico: cae una piedra y mueve sus aguas. Las consecuencias de este movimiento nos ayudan a descubrir que aquellas incrustaciones que parecían quietas se mueven, cambian su posición y empiezan a dialogar entre ellas y con nosotros de otra manera.

REINVENTAR LA NIÑEZ

Parece haber un acuerdo acerca del poder que tiene la niñez en la vida adulta. Las decisiones de peso que tomamos parecen ser resonancia y consecuencia de nuestros anhelos infantiles. Si éstos no fueron satisfechos o reconocidos, nos perseguirán hasta conseguir que los honremos como merecen. Mantenerse ciego ante ello generará por parte de este niño interior una respuesta contundente, incluso aberrante o incomprensible, en función del grado de abandono en el que persistamos. Dicen los pediatras que un niño prefiere ser castigado que ignorado. De alguna manera, por la misma razón, nuestro niño interno, para reivindicarse, preferirá el ruido antes que seguir abandonado. Este ruido emerge de maneras muy diversas: un divorcio, un despido, una molestia persistente, dolor, depresión, enfermedad, mobbing, críticas y reproches de los demás, autocríticas destructivas, autoboicot, etcétera. Nuestra felicidad y bienestar sobrevienen al identificar a este niño y escuchar su voz.
Así, pues, es posible que determinados acontecimientos de nuestra vida antes de los 7 años -momento en el que ya ha sido cartografiado nuestro mapa de deseos y preferencias-, estén dormidos, enmascarados o deformados por atavismos, º creencias o emociones que se han mantenido estáticas a lo largo del tiempo.
Como si se tratara de madera virgen, nuestra historia personal es esa misma madera junto a las capas de pintura con que la familia y la sociedad la han ido embadurnando. Decapar la pintura para captar y sentir esa madera virgen es la materia prima para una reinvención en profundidad. Esta reinvención nos lleva al centrifugado de todas las emociones que no sean aquellas en las que se sustentan los contenidos de la cartografía de nuestros deseos e inclinaciones naturales.

REINVENTAR NUESTRO ORIGEN

Reinventar nuestro origen para restituir, redescubrir y honrar las decisiones primigenias nos lleva a reubicar y redimensionar el papel que nuestros padres tienen en nuestra vida y, también, limpiar y decapar creencias acerca de nuestro lugar en la trama familiar. Una modificación de cierta categoría en este aspecto –como aquella piedra cayendo sobre el lago-, provocará un cambio de percepción de nuestro actual lugar en la sociedad. La familia y el lugar que ocupamos en ella anticipa la base emocional en la que se sustentará nuestro lugar en la sociedad. Una disfunción familiar se traducirá en forma de creencia debilitadora acerca de nuestras posibilidades de éxito en la sociedad. Reconsiderar nuestro origen constructivamente cuestionando creencias (capas de pintura sobre la madera primigenia), puede llevarnos a alisar el camino hacia nuestro bienestar y el de las personas que tenemos más cerca.

REINVENTAR NUESTRO LUGAR EN LA SOCIEDAD

El lugar que ocupamos en la familia guarda semejanza –no necesariamente literal- con el lugar que ocupamos en la sociedad. Cuestionar o reinventar nuestro vínculo con alguno de estos ámbitos, repercutirá sobre nuestra relación con el otro. Nuestro trabajo y la satisfacción o reconocimiento que estemos obteniendo a través de él, será reflejo de nuestro buen entronque con la familia y con nuestro origen. Por el contrario, un sentimiento de fracaso o falta de reconocimiento en uno de esos ámbitos, acabará reflejándose en el otro. Nuestro trabajo –ya sea el que hemos escogido por vocación o por requerimiento de la sociedad- representa uno de nuestros conectores sociales. Si nuestra ubicación social tiene su matriz en el patrón de relación que mantuvimos con la familia de origen, veremos que de ahí se pueden establecer paralelismos y similitudes. Un estado de guerra o de paz familiar se puede percibir en un estado de paz o de guerra en la valoración que hagamos de nuestro lugar en la sociedad.

REINVENCION Y MARKETING PERSONAL

Una reinvención profunda -además de detectar patrones emocionales y de creencias que han quedado obsoletos-, pasa por captar, valorar y argumentar lo que cultivamos, aprendemos y aplicamos en nuestra vida personal, afectiva y profesional. Argumentarse a uno mismo poniéndose a prueba en presencia de personas que nos observen neutral y atentamente, puede llevar a una toma de conciencia acerca del producto genuino que ofrecemos –nuestro valor añadido personal-, el cual, al mismo tiempo, puede ser contemplado como polea de transmisión entre esas potencialidades individuales y su respectiva culminación en forma de una mejor ubicación en el entorno. La pregunta aquí gira en torno al por qué dejarse observar y permitir que otras personas argumenten sin censura lo que perciben de nosotros.

Uno es productor de su voz. Sin embargo, esta voz es escuchada de diferente manera por uno mismo y por los demás. Algo así sucede con nuestra actitud y con la gestión de nuestras habilidades. Como sucede con la voz, un observador captará algunos detalles que al propio interesado se le escapan. Incluso capacidades que uno no valora o no detecta en sí mismo, pueden ser percibidas, estimadas y descritas por los demás. Y lo mismo ocurre con las contradicciones y defectos de gestión.
En un ambiente amigable y sincero –procurando neutralidad por parte de los componentes del grupo-, argumentarse ante los demás es una forma de obtener y actualizar el conocimiento que uno tiene de sí mismo. Por otro lado, el ejercicio regular de esta exposición acaba derivando en una mayor soltura personal que puede ser beneficiosa en muchos ámbitos, y no sólo en el profesional. Una buena crítica hecha en crudo pero argumentada con neutralidad, es preferible al comentario elogioso y partidario hecho por cariño.

Argumentarse a uno mismo ante la presencia de los demás es equivalente a hacer marketing. Lo que una empresa –y nosotros lo somos- muestra al mercado es parte de su potencial. La argumentación y la actitud correcta, si el producto ha captado bien la necesidad social con la que encajar, hará que lo que se ofrece llegue fácilmente. Con nosotros sucede igual: somos una empresa cuyos productos son nuestras propias habilidades, dones, talentos, méritos, formación y experiencia. Saber argumentar lo que uno va cultivando y aprendiendo es tan importante como la calidad del producto. El producto es el tangible y la argumentación es el intangible que lo realza y facilita la conexión emocional entre el emisor y el receptor.

APRENDIZAJES Y HALLAZGOS

En la vida personal, los tangibles son los hechos concretos que han ido jalonando nuestra biografía. Si nuestra vida sólo estuviera compuesta por ellos, nuestro pasado sería inamovible, mecánico, sin vida. Los intangibles, en cambio, son las interpretaciones y reelaboraciones que, incluso hoy mismo, podemos hacer de lo que nos ha ido sucediendo a lo largo del tiempo. Nuestra capacidad para aprender de experiencias ya tenidas depende de la habilidad y valor que demos a interrelacionar y cohesionar hechos diversos hasta ver en su conjunto un hilo conductor que les da sentido y dirección. Se podría decir que este hilo es el organizador oculto de todas las experiencias que hemos tenido, tenemos y tendremos a lo largo de la vida. Captarlo equivale a ampliar la cota de soberanía personal perceptible en cambios relativos a actos, capacidades, opiniones, creencias y relaciones.

Nuestra capacidad para aprender es ilimitada. Cada día se producen oportunidades para ampliar nuestras experiencias y dar perspectiva a lo que ya conocíamos. Sin embargo, la conciencia de este hecho se nos puede pasar por alto. Rutinas, atavismos, comodidades, diálogos superficiales o el ruido mismo –interno y externo- dificultan esta conciencia. Unas buenas preguntas a hacerse pueden ser, por ejemplo, estas:

- ¿qué he aprendido hoy?
- ¿qué puedo hacer con lo que he aprendido?
- ¿cuál ha sido el hallazgo de hoy?
- ¿qué modifica, transforma, mejora o facilita este hallazgo en mi?
- ¿qué modifica, transforma, mejora o facilita este hallazgo en mis asuntos (relaciones, conversaciones, acciones)?

Argumentar la capacidad para aprender es un intangible que convierte al tangible en un bien ilimitado y no ceñido a su duración.