Médium de tus ideas

Actúo bajo la etiqueta de coach, aunque también me siento inventor, facilitador, orientador, impulsor, transversalizador, creativo cultural y escritor. También escribo para personas poseedoras de ricas experiencias y una visión creativa de la vida, pero que no tienen tiempo para dedicarse a escribir sobre ello.

Soy el medium literario de tus ideas: las capto, las compongo y luego te las entrego escritas para que tú las supervises y puedas darlas a conocer o publicar.
Los temas en los que soy competente en cuanto a escritura giran en torno a la creatividad, arte, crecimiento personal, desarrollo de personas en organizaciones, coaching, pedagogía, psicología, filosofía, ensayo, enfoques sistémicos, liderazgo, marketing de servicios, management, política, sociología, autobiografía, memorias, etcétera.

Si lo deseas, podemos tener una entrevista que te ayude a clarificar tus objetivos.
Mi direcciones de correo son las siguientes:
gabriel@pangea.org
coaching.organico@gmail.com

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Moebius en La Contra

Aquí están dos entrevistas sin desperdicio a Moebius en La Contra de La Vanguardia. La que aparece en primer lugar es de hoy mismo. Tras ella, en el mismo documento pdf, aparece la que le hicieron, también en La Contra, hace unos años. Fíjate en la edad, en el párrafo de arriba (encima de la foto). A parte de eso, muy recomendable su lectura.

Emociones y palabras

Taller de Autobiografía

Narración y escritura

El pensamiento plano 2/2

Pensamiento plano 2/2
El Marketing como constructor de un modelo de relación social

Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org

El Marketing como vínculo de poder y sumisión

Un producto relaciona a un productor con un usuario. A pesar de parecer una relación entre iguales, quien domina la relación –o, más bien, quien pretende hacerlo- es el productor quien, con un buen marketing, trata de abrir una brecha en la mente soberana del comprador potencial. Sin embargo, ese comprador potencial -que quizá no tiene necesidad del producto que tratan de hacerle desear- tiene en sus manos todo un poder que acaso no esté usando, pues por obra y gracia de ese marketing él mismo inconscientemente permite que quede anulado. Según el pensamiento plano, es más fácil que un productor piense por mi que yo mismo. Y más ahora, con los mensajes virales que tanto proliferan.
Así que abogo por un contra-marketing orientado a no consumir nada que aparezca ante nosotros sin haberlo pedido. Sería una buena idea que las personas diseñáramos qué productos o servicios necesitamos. Todo un reto creativo. Pensemos sobre ello.

La forma de ejercer la publicidad como indicador de la salud de un producto

¿Se han percatado de que en el total de espacio mental que un producto o servicio pretende ocupar en la mente social, la parte mayor se la lleva el marketing y la publicidad, es decir: la argumentación de la necesidad del productor por ponerlo en circulación? Ello comporta que el producto puede no resultar ser importante para nosotros si no es por su argumentación.
La forma de publicitar un producto refleja el estado de salud entre el productor y su propio producto. Es sabido que, en un principio, en los inicios de la historia de la publicidad, ésta venía con un estilo muy dirigista, insistente e impositivo. La evolución posterior hizo que la forma de comunicar fuera haciéndose más seductora, sugerente y, al menos en apariencia, más respetuosa y buscando la complicidad con el potencial cliente. Dicen los expertos que cuando un producto es argumentado con este estilo es señal de que hay una gran confianza en él y de que no hace falta ser demasiado invasivo. Por el contrario, cuando nos encontremos con una publicidad que nos recuerda al viejo estilo, ya podemos empezar a pensar que la confianza en la bondad del producto por parte del productor es precaria y busca vendérnoslo cuanto antes mejor. No sé ustedes, pero yo cada vez percibo esto último con una frecuencia mayor.

El marketing como constructor de un determinado patrón de relación social

Bajo la palabra marketing, y que me disculpen los marketineros de pro si no me ajusto al canon, me estoy refiriendo tanto a argumentos de una idea que alguien desea implantar en nuestra mente, como a la publicidad y a todos los actos encaminados a ello. Todos hacemos marketing de algo de nosotros, la cuestión es el nivel de honestidad y respeto que estemos transmitiendo.

Entiendo como marketing aquellos movimientos, gestos, palabras y actos orientados a hacer deseable un producto que, de otra manera, nos resultaría indiferente o innecesario. Por otro lado, el producto o servicio –deseable para vender, deseable para consumir- pone en una determinada relación al productor con el consumidor. El tejido social se construye en base a estos parámetros que, transversalizado de otro contexto relativamente cercano, también podría denominarse ley de oferta y demanda. La idea moderna y postmoderna de “progreso” se basa en ello. Otra cosa es lo que cada uno entienda como “progreso”. Me refiero más especialmente a la idea de “progreso” que nos viene inculcada desde la revolución industrial y, un poco más recientemente, desde hace 150 años, que es cuando se crea el concepto que hoy conocemos como empresa.

Volvamos. Decía que la forma con que se implanta en la mente colectiva un producto, servicio, idea o tendencia refleja bastante de por donde van los tiros. Si, como estamos viendo, la publicidad se hace insistente hasta conseguir erosionar la capacidad discriminativa de las personas, podríamos pensar que se hace necesario un nuevo paradigma. Actualmente se está imponiendo una forma de presión que me hace relacionar el marketing con el mobbing. Lo llamo marketmobbing: una forma de lavado de cerebro que utilizan desde determinados promotores de redes sociales a negocios vinculados a internet y, cómo no, políticos.

Speed Marketmobbing

Relacionado con esto último, y proliferado por internet, aparece un tipo de mensaje que nos anima a no perder oportunidades, a hacer surfing con prácticamente todo, a correr para ganar posiciones en la vida, etc. Por si fuera poco, se nos dice que un supuesto cambio en la polaridad del planeta está provocando que los procesos vayan con celeridad inusual. No sé si eso es verdad. Es posible que si y que se utilice esta información con finalidades interesadas. Nos quieren dejar a merced de una rapidez urdida y diseñada por otros. Además del fomento del pensamiento plano y del eslogan (pensamiento MP3 o pensamiento puré), esta rapidez inculcada es incompatible con nuestra capacidad de reflexión. Es obvio que el ritmo -nuestro ritmo personal-, tanto como el pensar detenidamente, es un elemento consustancial en cada persona. Saber parar, absteniéndonos de entrar en la vorágine con que se nos quiere chutar, es lo mejor que podemos hacer para cuidar de nuestra soberanía.

Políticos y marketing

La presencia insistente, hueca y sin ideas de los políticos refleja muy bien todo lo que les acabo de comentar. La política del parcheado rápido está haciendo furor. Perdido hace tiempo el sentido de estado y del sacrificio personal –si es que lo hubo alguna vez en el ámbito de la política-, el político parece estar haciendo un marketing de un producto que apela al interés de la comunidad a la que representa cuando en realidad lo que nos quiere vender es otra cosa. Si los políticos recurren a una propaganda que viola e interfiere el espacio público de forma tan burda, es que la política y los partidos están en el tramo final de su existencia. Ya no sirven ni al pueblo ni a la élite. Como un producto en crisis cuyo productor trata a la desesperada de convencernos, así veo a los políticos. Hace tiempo que han pasado de la defensa de las ideas al marketmobbing más descarado.

3 citas

La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento par seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie.
Michel Houellebecq

Todo se ha convertido en espectáculo y lo que cuenta es la visibilidad y no la calidad

Juan Goytisolo

Ofrecer al lector la oportunidad de un placer —trabajo activo— en lugar de proponerle un disfrute pasivo. Un escrito hecho expresamente para recibir un sentido, y no sólo un sentido, sino tantos sentidos como pueda producir la acción de una mente sobre un texto.
Paul Valery (citado por Enrique Vila-Matas en uno de sus artículos)

El pensamiento plano 1/2

EL MARKETING COMO OBJETO DE CONSUMO
Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org

Este artículo viene motivado por una lectura interesante referida a Giegerich que aparece en el blog de Enrique Eskenazi

Caída de la búsqueda de la verdad y del conocimiento: El marketing es la finalidad

La búsqueda de la verdad ha sido substituida por la construcción de un buen marketing…. Un buen marketing da justificación para todo. La verdad (o su búsqueda) ya no es importante en esta sociedad. Esta deposición está en todos los ámbitos, incluidos el universitario, el cultural y el científico. Los productos y servicios que se ofrecen, que no sabemos para qué sirven, son deseables por el marketing bajo el que se disfrazan. Así, por ejemplo, cuando adquirimos un producto o un servicio, ya no prestamos atención a su pertinencia o a las necesidades reales que debe satisfacer, sino que lo que adquirimos, embelesados, es su marketing. Compramos el envoltorio, no el contenido.
Es esto, la entronización del marketing, una de las cosas que está favoreciendo el pensamiento plano.

En el ámbito universitario se percibe con especial interés. Se crean masters y postgrados de dudoso interés, como si se tratara de productos de consumo rápido orientados a no satisfacer ni cumplir con la supuesta expectativa que el marketing que les acompaña pregona. No interesa la formación sino el consumo constante. Y, también, esta proliferación de anzuelos para peces tiene un aspecto perverso: mantener ficticiamente la ilusión en los alumnos de que si siguen estudiando estos masters, encontrarán una mejor salida profesional. El aumento del paro entre universitarios hace que de este hecho se haga un macabro juego: mantener la esperanza en una universidad desesperanzada

El pensamiento plano

La profusión de vías de transmisión de información (internet) favorece su recolección y la saturación de estímulos de una manera vertiginosa. Sin embargo, la avalancha y la rapidez con que nos cae encima, no permite el procesado cabal y reposado que dé lugar a conocimiento. Ello ha dado lugar a que el eslogan (pensamiento-puré para perezosos) tenga sus mejores momentos en esta época. Lo constatamos con la recepción de mensajes y powerpoints en cadena con que nos encontramos en nuestro buzón-e. Como no hay tiempo para leer, la información llega masticada y digerida. Además, nosotros mismos colaboramos como replicantes y difusores. Por ejemplo, a resultas del asunto llamado gripe A, están circulando masivamente información acerca de las mafias médicas y farmacéuticas. En concreto, llevo semanas recibiendo textos y entrevistas referidas a Ghislaine Lanchot. No digo que no tenga razón. Sólo digo que no es la única persona que tenga una opinión al respecto. Hay muchos autores con voz a parte de ella. Se me ocurre mencionar ahora a Ivan Illich (Némesis Médica) y la yatrogénesis. En este medio llamado internet, que acabo de denostar, hay mucha y buena información sobre ello.

Hablar sin acabar las conversaciones

Esta proliferación general que, a mi entender, está dando lugar a un pensamiento cada vez más plano y sin matices es la creciente sensación de estar teniendo conversaciones con personas en la que los temas no se concluyen, se dejan en el aire para pasar rápidamente a otra cosa, la cual también queda en el aire. Si no es porque hay un propósito consciente de enmarcar y dirigir los asuntos a un fin práctico, el estilo más habitual es verme envuelto en conversaciones líquidas. ¿Podría llamarse a eso falta de compromiso intelectual? ¿Hasta qué punto la falta de dedicación a pensar y reflexionar está generando una falta de dedicación a la conversación como algo que se inicia porque tiene una finalidad que necesita ser coronada? ¿Y hasta qué punto esta dejación nos hace más permeables a productos vacíos que, por obra y gracia del marketing, se convierten en deseables?

El mensajero es Dios, no Dios

En la Vanguardia del domingo 20 de septiembre aparece un artículo que nos recuerda cómo ha evolucionado el género periodístico de la entrevista a lo largo de los últimos años. Entre otros, cita a Joaquín Soler Serrano y al programa “A fondo”, cuyo recuerdo, comparándolo con el tipo de entrevistas que se hace ahora, me empujan a revisionarlo y a disfrutar con el tono y el reposo que él fomentaba en su diálogo con el entrevistado. En programas como “A fondo”, la estrella era el personaje y los temas que la conversación generaba. El entrevistador se ponía a su servicio. Era un médium. Sin embargo, hoy en día se constata que la estrella es el entrevistador, y que personajes interesantes son utilizados como excusa trampa para que aquél chupe cámara y anuncie impunemente productos que acaban distorsionando los contenidos de televisión. El entrevistador, ya no está al servicio de la autenticidad de la conversación sino de un producto que nos quiere vender, el cual, obviamente, no es el motivo inicial de la entrevista. Hay casos excepcionales en el ámbito de la televisión nacional. Se me ocurre Eduard Punset y poco más. En TV3 la cosa es diferente, por fortuna.

La receta ha ocupado el lugar de la terapia

En el ámbito sanitario ocurre algo parecido. Acudimos al médico en busca de una solución que amordace el dolor: una receta que nos apacigüe. Y tanto al médico como al paciente, en perfecta connivencia, nos ha dejado de interesar la causa de la enfermedad y nos hemos ido todos a entronizar los síntomas. Hemos convertido en objeto de idolatría el nombre de las cosas, mientras las cosas se autoexilian porque hemos dejado de prestar la atención con el reposo que merecen. La razón de fondo ha sido sustituida por un argumento apaciguador. El dolor o la molestia causada por la enfermedad no es más que el marketing que ésta hace para reclamar nuestra atención. La analgesia y la anestesia metafórica han ocupado el lugar de la búsqueda de la raíz. Vamos a por la receta por la misma razón por la que caemos más en un marketing de un producto o servicio que en la satisfacción de una necesidad esencial que aquel producto o servicio presuntamente debiera procurar.
El artículo publicado por Inma Monsó en La Vanguardia del sábado 19 de septiembre complementa esto de lo que les hablo. Se trata de un artículo sin desperdicio llamado “El nombre y la cosa” que sugiero leer.

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Como ven, el pensamiento plano hace muuuuuucho tiempo que está instaurado entre nosotros.

Crisis Económica y Medicina Tradicional China

Crisis económica y Medicina China

por Gabriel Gutiérrez

gabriel@pangea.org

Hace ya tiempo que voy viendo cómo el sistema de la Medicina Tradicional China (MTC) de los 5 elementos se adapta estupendamente a la hora de analizar las dinámicas propias de entornos sociales y organizativos. La MTC conlleva un enfoque sistémico en el que la naturaleza y los seres vivos -y los humanos no somos excepción-, evolucionan, formulan y expresan sus emociones y motivos siguiendo el ritmo natural de las estaciones. La MTC entiende la vida como una gran calendario o mandala orgánico. La estructura de este mandala nos la encontramos en lo mayor –en la naturaleza viva en su conjunto- y en lo menor –en empresas y organizaciones; en nuestro cuerpo y nuestra vida; en la sociedad; etc-. De este modo, la evolución de los asuntos humanos, enmarcados en el paisaje mayor del que forman parte, siguen el ritmo de las estaciones. No evoluciona igual una decisión o un proyecto en primavera que en otoño; no evoluciona igual una relación iniciada en verano que en invierno. Somos sensibles a los momentos, a las estaciones, al día y a la noche. Por otro lado, nuestro cuerpo y nuestra psique funcionan como una empresa; y las empresas en las que participamos también son sensibles al ciclo estacional. Personas y organizaciones evolucionamos dentro de ese paisaje mayor llamado sociedad, la cual, por otro lado, es afectada por un marco todavía mayor que nos engloba a todos y a todas las cosas: desde cómo crece una planta a cómo crece una empresa y las personas que en ella participan. Según la MTC, el año se divide en 5 estaciones que se corresponden con los 5 elementos y con los 5 sistemas de órganos. Son 5 momentos-fuerza que dan lugar a que en cada elemento del paisaje –países, comunidades, personas, empresas, proyectos- se reproduzca la cualidad de cada momento. Así, pues, cada estación reactiva un elemento, el correspondiente sistema de órganos, las emociones asociadas a cada uno de ellos, los asuntos que esas emociones estimulan y, en las empresas, los departamentos que ejercen funciones equivalentes a las de los órganos en el cuerpo. Si ese órgano, función, asunto o departamento padeciesen de alguna disfunción, ésta se haría más evidente durante la estación que lo reactiva. Así, pues, y procurando no extenderme demasiado, diré que, según el sistema en el que se ampara la MTC, las cinco estaciones que forman el ciclo anual tienen una duración de unos dos meses y medio cada una. Así, pues, la primavera, que abarca el periodo comprendido entre mediados de marzo y final de mayo, reactiva el sistema hígado-vesícula; el verano, que abarca desde final de mayo hasta mitad de agosto, el sistema corazón-intestino delgado; la llamada quinta estación -entre mediados de agosto y finales de octubre- se relaciona con el sistema bazo-páncreas-estómago; el otoño –entre finales de octubre y principios de enero-, reactiva el sistema pulmón-intestino grueso; y, finalmente, el invierno –desde enero hasta mediado marzo, el sistema renal. Como el cuerpo humano funciona como una empresa -puesto que busca prosperar, economizar, reestablecer, completar y equilibrar-, se podría también decir que una organización –la propia vida personal, la familia, una empresa o la sociedad misma- también lo hace siguiendo ritmos y pautas orgánicas que están activas en la naturaleza. Haciendo uso de traslaticios y metáforas, podríamos convenir que el sistema hepático se correspondería con la función formativa que podemos localizar en contextos sociales. En el hígado organizativo estarían representadas actividades y profesiones relacionadas con la formación, las escuelas, las universidades, la innovación, la creatividad, el coaching, la psicología, la pedagogía, etc. El sistema cardíaco se relaciona con las juntas directivas y con la dirección de cada departamento en las empresas y, en general, con el liderazgo, las decisiones, el coraje, el honor, principios, valores y autoestima personal. El sistema bazo-páncreas-estómago, con la productividad, logística, administración, contabilidad, transporte, provisiones, compras y ventas, economía y sistema financiero en general. El sistema pulmonar, con el marketing, publicidad, argumentos; con la imagen con que se nos ve, con las relaciones externas, con nuestro lugar en el mercado y en la mente de las personas: con la imagen corporativa. El sistema renal –regulador del sistema óseo y cuyo meridiano incluye el oído- guarda relación con la historia, el pasado, las estructuras que permanecen; con la experiencia acumulada, con la cultura de la empresa y, también, con las relaciones internas en el seno de la organización (o de la familia), auditorías, selección de personal, transmisiones y herencias. Pero lo interesante viene ahora. Resulta que los dos episodios más recientes relacionados con lo que se está conviniendo en llamar “crisis económica” han tenido lugar durante la quinta estación, la que reactiva el bazo-páncreas colectivo: el sistema financiero global. A partir de mitad de agosto y hasta finales de octubre transitaremos otra vez por ella. Prestemos atención a lo que pueda suceder. Si durante el tiempo que ha mediado desde el año pasado a éste, se han aplicado las rectificaciones acertadas podría ser que no ocurriera nada. Sería una buena señal que así fuese. Sin embargo, si la terapia aplicada es infructuosa, volveremos a tener otro episodio similar al tenido en las últimas quintas estaciones. Y ahora, aprovechando que han llegado hasta aquí, les notifico que tengo listo (a falta de algunos pequeños retoques) un libro que acabo de escribir sobre el tema que he expuesto en este artículo, suponiendo que encuentre un editor valiente y con la parabólica mental lo suficientemente abierta. Por cierto, ¿no sabrán de un editor que quiera apostar por un libro así?